31/8/13

Juristas y demócratas contra el juicio por jurados

Por Argentina sin Juicios por Jurado

Un sistema antidemocrático y antirrepublicano

Si alguien propusiera designar a través de un sorteo en el padrón electoral al presidente, a los legisladores, a los intendentes o gobernadores, todos diríamos que tiene una concepción demente de la democracia. Pero resulta que designar jueces por sorteo (los jurados) es la quintaesencia de la democracia... Curioso ¿no?

Si el Congreso de la Nación sancionara leyes con deliberación secreta, voto anónimo y sin fundamentación, dirímos todos que rige un Estado dictatorial. Pero parece que dictar un veredicto con deliberación secreta, voto anónimo y sin fundamentación (como hace el jurado) es la  quintaesencia del republicanismo... Sospechoso, ¿no? 

¿Es posible que hombres de derecho no vean semejantes contradicciones? Un verdadero jurista y un genuino demócrata jamás apoyaría el juicio por jurados, porque es absolutamente antidemocático y antirrepublicano.

26/8/13

El Senado bonaerense y el rechazo de los juicios por jurado

Por Argentina sin Juicios por Jurado

Senado de la Provincia de Buenos Aires

El Senado de la provincia de Buenos Aires tiene en sus manos la inmensa responsabilidad de poner freno al irreflexivo avance de los juicios por jurado.

En momentos en que la provincia se encuentra con dificultades económicas y los reclamos salariales de los trabajadores judiciales no se harán esperar, es muy poco oportuno aumentar la partida presupuestaria en unos $30.000 a $50.000 que insumirá cada uno de los juicios por jurado que se celebren en la provincia, más los gastos logísticos y edilicios que el sistema demanda.

En tiempos en que la provincia se encuentra con una morosidad judicial de unos diez años y debido a esta lentitud judicial el 80% de la población carcelaria bonaerense se encuentra privada de su libertad en caracter de procesada (sin sentencia firme) y gran cantidad de personas culpables obtienen la libertad sin cumplir condena, no resulta muy inteligente implementar un sistema de juzgamiento como los juicios por jurado que son unas cinco veces más lentos que los juicios orales ordinarios.

En una época en que existen grandes dificultades para lograr que los testigos concurran a deponer a las audiencias de debate, no resulta muy oportuno la implementación de los juicios por jurado que exigen la comparecencia de 48 aspirantes para efectuar la selección del jurado (para lo cual habrá que citar el doble), y luego de los 18 jurados seleccionados que deberán estar presentes sí o sí en cada audiencia del juicio.

En tiempos en que se pone de manifiesto en la sociedad un profundo déficit educacional derivado de la aplicación al sistema educativo de recetas españolas fracasadas (precisamente lo que ahora ocurre con los juicios por jurado, que en España se los quiere suprimir), no resulta muy atinado dejar en manos de ciudadanos elegidos al azar, sin experiencia ni preparación intelectual, la decisión de algo tan importante como la libertad de una persona.

En momentos en que la policía se encuentra colapsada por falta de recursos económicos (no hay dinero ni para el gasoil de los patrulleros) y por falta de recursos de personal, no parece muy a propósito agregarles la labor de tener que ir a buscar por la fuerza pública a las personas sorteadas para ser jurado que no se habrán de presentar y para la protección de los miembros del jurado en causas en que tal precaución sea necesaria.

Con las dificultades que existe para convocar a los mismos encausados a las audiencias judiciales, se le impone compulsivamente al reo el juicio por jurado (lo cual podría ser causal de postreras peticiones nulificantes), obligándolo a comparecer para renunciar al mismo, en vez de permitirle escojer este sistema de juzgamiento sólo si así lo quiere.

Existendo una gran precariedad edilicia en los edificios de los tribunales provinciales, con faltante de espacios físicos y amoblamiento adecuado, resulta bastante disparatado implementar un sistema de juzgamiento que requiere la adaptación de todas las salas de juicio y que exige la asignación de salas exclusivas para que el jurado pueda deliberar y permanecer.

En tiempos en que el personal de los tribunales se encuentra muy acotado, sería motivo de zozobra y de gran desorganización implementar el sistema de juicios por jurado, que necesita de una logística acorde para citar 48 personas aspirantes, recibirlas, atenderlas, seleccionarlas y, luego, hacer concurrir a los 18 jurados escogidos a cada una de las audiencias que se celebren.

En momentos en que los bolsillos de la gente no se encuentran tan holgados y existe mucho trabajo precario e irregular, resulta cruel privar a las personas de sus fuentes de ingreso o exponerlos a la pérdida del trabajo por tener que permanecer compulsivamente unos diez a quince días a disposición de la justicia. Ni qué hablar en los casos que duran meses.

Sería muy bueno que la Cámara Alta hiciera valer su acumulado prestigio para evitar la implementación de un sistema de juzgamiento que perjudica a la gente, entorpece la administración de justicia y ha fracasado en todo el mundo.

Nota del Editor: El 12 de septiembre de 2013 el Senado bonaerense sancionó la nociva y oscurantista ley de juicios por jurado. Sólo dos senadores hicieron valer el acumulado prestigio de la Cámara Alta y votaron por la negativa: el Sen. Aníbal J. Asseff y el Sen. Alfredo "Tati" Meckievi. ¡A ellos les hago llegar mis más calurosas felicitaciones!